Resumen de la Parashá
Dios pide a Moshé que reciba una terumá, una ofrenda, “de todo hombre a quien su corazón mueva a dar”: oro, plata, cobre, lana azul (tejelet), púrpura y escarlata, lino, pelo de cabra, pieles, madera de acacia (shitim), aceite, especias y piedras preciosas. “Me harán un santuario y habitaré en medio de ellos”: no “en medio de él”, sino “de ellos”, en cada uno, enseñan nuestros maestros.
Luego la Torá describe cada elemento: el arca (Arón) de acacia recubierta de oro por dentro y por fuera, con sus varas que nunca deben retirarse, y la tapa (kaporet) con dos querubines frente a frente y las alas extendidas: “Allí Me encontraré contigo, desde entre los dos querubines”. La mesa (Shulján) para los panes de la proposición. La Menorá de siete brazos, de un solo bloque de oro martillado, adornada con copas, botones y flores de almendro, “según el modelo que se te mostró en el monte”.
Vienen luego las cortinas del Mishkán, de lino y lanas de colores con querubines bordados, las cortinas de pelo de cabra encima, y después pieles de carnero y de tajash; las tablas de acacia sobre basas de plata, con sus travesaños; la parojet, la cortina que separa el Santo del Santo de los Santos, y la cortina de la entrada. Por último, el altar de cobre para los holocaustos y el cerco del atrio. Rashí cuenta que Yaakov había plantado cedros en Egipto en previsión del Mishkán, y que sus hijos se los llevaron al salir.
En el rezo sefardí del viernes por la noche se lee el “Kegavná”, pasaje del Zóhar sobre nuestra parashá que describe el Shabat como el secreto de la unidad.
Resumen de la Haftará
“VaHashem Natán Jojmá LiShlomó” (“Y Hashem dio sabiduría a Salomón”)
Texto en I Reyes 5:26–6:13
El rey Salomón, en paz con Hiram rey de Tiro, organiza una inmensa leva de trabajadores: leñadores en el Líbano para los cedros, canteros en la montaña. Comienza la construcción del Templo en el año 480 después de la salida de Egipto. Las piedras se preparaban en la cantera, de modo que “ni martillo, ni hacha, ni ninguna herramienta de hierro se oyó en la Casa mientras se construía”. Dios le dice entonces: “Si andas en Mis estatutos… habitaré en medio de los hijos de Israel y no abandonaré a Mi pueblo Israel”.
Conexión Parashá-Haftará
La parashá describe el santuario del desierto, la haftará el Templo de Jerusalén. Ambos se construyen con la generosidad de todos, y ambos llevan la misma promesa: “Habitaré en medio de ellos”, siempre que el corazón del pueblo sea un santuario.