Resumen de la Parashá
Tsav (“Ordena”) continúa las leyes de las ofrendas de la semana anterior, esta vez desde el punto de vista de los Kohanim: cómo traer cada ofrenda, quién puede comerla, dónde y hasta cuándo. El fuego del altar debe arder continuamente y no apagarse nunca. La Torá recuerda la prohibición de consumir sangre y ciertas grasas.
La parashá termina con los siete días de inauguración (Shivat Yemé HaMiluím): Moshé viste a Aarón y a sus hijos con sus vestiduras, los unge con aceite y realiza él mismo el servicio durante siete días para mostrárselo. Durante todo ese tiempo, los Kohanim permanecen a la entrada de la Tienda del Encuentro.
Resumen de la Haftará
“Olotejem Sefú” (“Añadid vuestros holocaustos”)
Texto en Jeremías (Yirmeyahu) 7:21–8:3 y 9:22–23
Jeremías profetiza poco antes de la destrucción del Primer Templo. Reprocha al pueblo traer ofrendas mientras sigue la idolatría, hasta sacrificar niños en el valle de Ben-Hinom. Dios recuerda que el día de la salida de Egipto no pidió primero sacrificios, sino: “Escuchad Mi voz”. La haftará termina con dos versículos célebres: que el sabio no se alabe en su sabiduría, ni el fuerte en su fuerza, ni el rico en su riqueza, sino en entender y conocer a Dios, que hace bondad, derecho y justicia.
Conexión Parashá-Haftará
La parashá describe el servicio de las ofrendas con todo detalle; la haftará recuerda para qué sirve. Sin escuchar la voz divina y sin rectitud, la ofrenda está vacía. El Korbán es un camino hacia Dios, no un sustituto de la buena conducta.
Shabat especial: HaGadol
Tsav se lee a menudo en Shabat HaGadol, el Shabat anterior a Pésaj. Recuerda el gran milagro previo a la salida de Egipto: los hebreos guardaron en sus casas un cordero, divinidad de Egipto, y los egipcios no pudieron hacer nada. La haftará se toma entonces de Malaquías, el último de los profetas (según Meguilá 15a, sería un nombre de Ezra). Habla del juicio futuro y anuncia la llegada del profeta Elías, que anunciará al Mashíaj. Todo gira en torno a la redención: la de Egipto con Moshé, y la final con el Mashíaj.