Resumen de la Parashá
Ajaré Mot (“Después de la muerte”) recuerda primero la muerte de los dos hijos mayores de Aarón, Nadav y Avihú. Dios prescribe luego a Aarón, por medio de Moshé, el servicio de Yom Kipur: las ofrendas especiales, la entrada al Santo de los Santos, donde reside la Shejiná, y la designación de dos machos cabríos. Uno se ofrece en el santuario; el otro, el chivo expiatorio, se envía a Azazel, el acantilado del desierto desde el que se lo despeñaba.
La Torá prohíbe traer ofrendas fuera del santuario y recuerda la prohibición de consumir sangre. La parashá enumera por último las uniones prohibidas (incesto, adulterio y otras) y el culto a Mólej, que consistía en hacer pasar a niños por el fuego.
Resumen de la Haftará
“Haló Kivné Jushiyim” (“¿No sois para Mí como los hijos de Kush?”)
Texto en Amós 9:7–15 para los ashkenazíes, Ezequiel 22:1–16 para los sefardíes
En la lectura ashkenazí, el profeta Amós anuncia el exilio del reino pecador, pero promete que la casa de Yaakov no será destruida por completo. “En aquel día levantaré la Sucá caída de David”. Israel volverá a su tierra, reconstruirá sus ciudades, plantará viñas y nunca más será arrancado de su suelo.
En la lectura sefardí, Ezequiel levanta el acta de acusación de Jerusalén, “la ciudad de la sangre”: violencia, idolatría, desprecio de los padres, opresión del extranjero, la viuda y el huérfano, profanación del Shabat, y las uniones prohibidas que describe la parashá. Anuncia la dispersión entre las naciones.
Conexión Parashá-Haftará
La parashá da las leyes de santidad que permiten a Israel permanecer en su tierra; las dos haftarot muestran lo que ocurre cuando se abandonan: el exilio. Pero la lectura de Amós recuerda que el exilio no es el final: Israel sigue siendo santo, y Dios lo devolverá a su tierra para siempre.