Resumen de la Parashá
Dios responde a Moshé: Se había revelado a los patriarcas como El Shadai, pero ahora revelará Su nombre Hashem, el que cumple las promesas. Pronuncia las cuatro expresiones de redención: “Os sacaré, os salvaré, os redimiré, os tomaré por pueblo”, origen de las cuatro copas del Séder, y una quinta, “Os llevaré a la tierra” (la copa de Eliyahu). Pero el pueblo no escucha a Moshé, “por la falta de aliento y el duro trabajo”.
La Torá se interrumpe para dar la genealogía de Reuvén, Shimón y Leví, hasta Amram y Yojeved, padres de Aarón y Moshé, y hasta Pinjás. Dios hace de Moshé “un dios para el Faraón” y de Aarón su profeta, y anuncia que endurecerá el corazón del Faraón. Moshé tiene 80 años, Aarón 83.
Ante el Faraón, la vara de Aarón se convierte en serpiente y se traga las varas de los magos. Luego vienen las siete primeras plagas: la sangre (el Nilo, dios de Egipto, es golpeado primero; lo golpea Aarón, porque el río había protegido a Moshé), las ranas, los piojos (los magos reconocen: “Es el dedo de Dios”), las fieras (arov), que respetan Goshen, la peste del ganado, las úlceras (shejín), que alcanzan a los propios magos, y el granizo mezclado con fuego, “dos enemigos que hicieron la paz para cumplir la voluntad de su Creador” (Rashí). El Faraón reconoce: “Hashem es justo, y yo y mi pueblo somos culpables”, pero en cuanto cesa el granizo, endurece su corazón.
La Hagadá retoma estas plagas con las iniciales de Rabí Yehudá: DeTsaJ AdaSh BeAjaV.
Resumen de la Haftará
“Ko Amar Hashem Elokim BeKabtsí” (“Así dice Hashem Dios: cuando Yo reúna”)
Texto en Ezequiel 28:25–29:21
La haftará comienza con la promesa de reunir a Israel en su tierra, en seguridad. Luego Ezequiel profetiza contra el Faraón y Egipto: el Faraón es “el gran cocodrilo echado en medio de sus ríos, que dice: Mi Nilo es mío, yo lo hice”. Dios lo sacará del agua con garfios. Egipto, que había sido para Israel un “apoyo de caña” engañoso, quedará desolado cuarenta años y luego será un reino modesto. Nabucodonosor recibirá Egipto como pago por su asedio de Tiro.
Conexión Parashá-Haftará
En ambos textos Dios juzga al Faraón, que se cree un dios y dueño del Nilo. Las plagas comienzan justamente por el río. La parashá cuenta la primera redención; la haftará comienza con la promesa de la reunión final de Israel.