Resumen de la Parashá
Tres días después de su circuncisión, sentado a la entrada de su tienda en el calor del día, Abraham recibe la visita de Dios y luego ve a tres viajeros. Son ángeles (Mijael, Gavriel y Rafael, según Rashí), pero los recibe como a hombres: corre, hace preparar pan, un ternero y leche. Es el modelo de la hospitalidad (hajnasat orjim) y de la visita a los enfermos. Los ángeles anuncian que por este tiempo, el año próximo, Sará tendrá un hijo; Sará se ríe.
Dios revela a Abraham la próxima destrucción de Sodoma y Abraham intercede: “¿El Juez de toda la tierra no hará justicia?” Negocia de cincuenta justos hasta diez. Dos ángeles llegan a Sodoma; Lot los acoge y la multitud quiere atacarlos. Lot y sus hijas se salvan, la ciudad es destruida con azufre y fuego, y la mujer de Lot, que mira atrás, se convierte en estatua de sal. Las hijas de Lot, creyendo que el mundo ha sido destruido, dan a luz a Moav y Amón.
En Guerar, Abraham vuelve a presentar a Sará como su hermana; el rey Avimélej es advertido en sueños y la devuelve. Luego Dios “recuerda a Sará”: nace Itzjak, Abraham tiene cien años, y lo circuncida al octavo día; se celebra un banquete el día del destete. A pedido de Sará, Hagar e Ishmael son despedidos; en el desierto se acaba el agua y un ángel muestra a Hagar un pozo. Abraham hace un pacto con Avimélej en Beer Sheva y planta un éshel, una arboleda o una posada, donde da de comer a los caminantes y les hace bendecir a Dios.
Por último, la Akedá: Dios pide a Abraham que ofrezca a Itzjak en el monte Moriá. Abraham madruga, y padre e hijo caminan “los dos juntos”. En el último instante un ángel detiene su mano y se ofrece un carnero en su lugar. La parashá termina con la genealogía de Najor, que anuncia el nacimiento de Rivká. En el rito sefardí se recita la Akedá cada mañana; la Cábala ve en ella la unión del Jésed de Abraham y la Guevurá de Itzjak.
Resumen de la Haftará
“VeIshá Ajat” (“Y una mujer”)
Texto en II Reyes 4:1–23 para los sefardíes, 4:1–37 para los ashkenazíes
La viuda de un discípulo de los profetas, que el Midrash identifica con la esposa del profeta Ovadia, está a punto de ver a sus hijos vendidos por deudas. Eliseo multiplica el poco aceite que tiene hasta llenar todas las vasijas prestadas. Luego una mujer de Shunem acoge generosamente al profeta y le prepara una habitación. Para agradecérselo, Eliseo le anuncia: “Por este tiempo, el año que viene, abrazarás un hijo”. El niño nace, crece y muere de repente; la madre corre hacia el profeta. En la lectura ashkenazí, Eliseo se tiende sobre el niño y lo devuelve a la vida.
Conexión Parashá-Haftará
Abraham y la mujer de Shunem abren su casa sin medida, y cada uno recibe el anuncio de un hijo casi con las mismas palabras (“por este tiempo, el año que viene”). En ambos relatos el niño tan esperado roza la muerte y vuelve a la vida: Itzjak sobre el altar, el hijo de la sunamita sobre la cama del profeta.