Resumen de la Parashá
Tras las ofrendas de los príncipes, Aarón se entristece por no haber participado. Dios lo consuela (Rashí): su papel es aún mayor, él encenderá la Menorá cada día. Vienen luego la consagración de los levitas y Pésaj Shení, una segunda oportunidad, un mes después, para quienes no pudieron traer la ofrenda de Pésaj.
La parashá describe cómo una columna de nube de día y de fuego de noche guiaba a Israel, al son de las trompetas de plata. Luego el pueblo, añorando la carne de Egipto, vuelve a quejarse. Moshé comparte su carga con setenta ancianos, y Dios envía codornices en abundancia. Dos hombres, Eldad y Medad, profetizan en el campamento.
Por último, Miriam y Aarón hablan contra Moshé sobre “la mujer cusita”. Según Rashí, se trata de Tzipora, de quien Moshé se había apartado para dedicarse por completo a la profecía; otros comentaristas ven a la esposa que Moshé habría tomado durante sus años como rey de Kush. Miriam queda afectada de Tzaráat siete días; Moshé reza por ella: “Oh Dios, cúrala, te lo ruego”.
Resumen de la Haftará
“Rani VeSimjí” (“Canta y alégrate”)
Texto en Zacarías (Zejariá) 2:14–4:7
Zacarías profetiza al regreso del exilio de Babilonia, bajo el rey persa Darío, cuando debe reconstruirse el Segundo Templo. Ve al Sumo Sacerdote Yehoshúa acusado por el Satán y defendido por un ángel: Dios lo purifica y lo viste con ropas limpias. Luego ve una Menorá de oro entre dos olivos, que según Abarbanel representan a los dos ungidos: el Sumo Sacerdote y el rey, descendiente de David. El mensaje a Zerubavel, que reconstruye el Templo: “No con ejército ni con fuerza, sino con Mi espíritu”.
Conexión Parashá-Haftará
La Menorá está en el centro de ambos textos. En los dos, además, el pueblo retrasa el desenlace: las quejas en el desierto, y luego la vacilación para volver a construir el Segundo Templo. Aun así, la redención llega: la entrada en Israel, el Segundo Templo y la Gueulá final.