Resumen de la Parashá
Balak, rey de Moav, ve lo que Israel hizo a los amorreos y tiene miedo. Con los ancianos de Midián, manda buscar a Bilam hijo de Beor, profeta de las naciones, para maldecir a Israel. Dios dice a Bilam: “No vayas con ellos, no maldigas a este pueblo, porque es bendito”. Balak envía una segunda delegación más prestigiosa; Dios permite ir a Bilam, pero solo para decir lo que Él le diga.
En el camino, la burra de Bilam ve a un ángel con la espada desenvainada y se desvía tres veces; Bilam la golpea, y ella abre la boca: “¿Qué te he hecho?” Entonces Bilam ve al ángel. El Rambam (Guía de los perplejos) explica que el episodio ocurrió en una visión profética; el Ramban defiende la lectura literal de un milagro real.
Balak lleva a Bilam a tres cumbres; cada vez se construyen siete altares y Bilam, en lugar de maldecir, bendice: “¿Cómo maldeciré a quien Dios no maldijo?”, “un pueblo que habita solo y no se cuenta entre las naciones”; “Dios no es hombre para mentir”; y la tercera vez, viendo las tiendas de Israel dispuestas para preservar la intimidad de cada familia: “Ma tovu ohaleja Yaakov, qué hermosas son tus tiendas, Yaakov”, versículo que abre el rezo de la mañana. Balak, furioso, lo despide; Bilam pronuncia entonces su profecía sobre el fin de los tiempos: “Saldrá una estrella de Yaakov, se levantará un cetro de Israel”, que el Rambam lee como el anuncio del Mashíaj, y sobre Amalek, los quenitas y otras naciones.
Pero la parashá termina con una caída: en Shitim, el pueblo se deja arrastrar con las hijas de Moav al culto de Baal Peor, por consejo de Bilam (Números 31:16). Una epidemia golpea y mueren 24.000 personas. Pinjás, nieto de Aarón, se levanta y mata a Zimrí y a la princesa midianita que profanaban públicamente el campamento; la epidemia se detiene.
Resumen de la Haftará
“VeHayá Sheerit Yaakov” (“Y será el remanente de Yaakov”)
Texto en Miqueas 5:6–6:8
Miqueas anuncia que el remanente de Yaakov estará entre los pueblos “como rocío de Hashem” y como un león entre las bestias del bosque; Dios destruirá la idolatría. Luego Dios entabla un pleito con Su pueblo: “Pueblo Mío, ¿qué te he hecho? Te hice subir de Egipto… Recuerda lo que tramó Balak, rey de Moav, y lo que le respondió Bilam”. La haftará termina con uno de los versículos más bellos de la Biblia: “¿Con qué me presentaré ante Hashem? ¿Con miles de carneros?… Se te ha dicho, hombre, lo que es bueno: hacer justicia, amar la bondad y andar humildemente con tu Dios.”
Conexión Parashá-Haftará
El profeta cita explícitamente a Balak y Bilam: Dios transformó la maldición en bendición, prueba de Su amor por Israel. Y a quienes creen que todo se compra con sacrificios, como Balak con sus siete altares, Miqueas responde que Dios quiere justicia, bondad y humildad.