Resumen del día
Shabat HaGadol es el Shabat antes de Pésaj. Es costumbre que el rabino dé una drashá sobre las leyes de Pésaj (búsqueda del jametz, destrucción, matzá, Seder), para que todos estén listos. La haftará de Malaquías promete que Dios volverá a su pueblo y que el profeta Elías vendrá para volver el corazón de los padres hacia los hijos.
Las mitzvot del día
- Escuchar la drashá y hacer los últimos preparativos para Pésaj.
- La haftará, que evoca la redención futura.
- En algunas comunidades se recita una parte de la Hagadá («Avadim hayinu») después de Minjá, y los niños empiezan a aprender la historia de la fiesta.
Origen en la historia
Según una tradición recogida por el Tur (Oraj Jaim 430), el 10 de Nisán, cuatro días antes del Éxodo, los israelitas tomaron un cordero para la ofrenda pascual, como se les ordenó (Éxodo 12:3). El cordero era una deidad egipcia, y cuando los primogénitos egipcios preguntaron qué hacían, respondieron que Dios heriría a los primogénitos de Egipto. Los primogénitos suplicaron a sus padres que liberaran a Israel, y los israelitas quedaron a salvo. Este milagro dio al día el nombre de «grande».
La enseñanza para hoy
«Grande» no se refiere solo al tamaño, sino a la grandeza del alma: una semana antes de la fiesta empezamos a prepararnos de verdad. Malaquías recuerda que «la ofrenda de Judá y de Jerusalén» será grata, cuando el corazón vuelve a su fuente. Y Elías, a quien esperamos en el Seder, recuerda que la redención incluye reparar las relaciones entre generaciones, entre padres e hijos. Eso es exactamente lo que hace el Seder.
Lecturas de Torá y haftará
Los pasajes que se leen en la sinagoga, con su comienzo y su final.
Shabat HaGadol (el Shabat antes de Pésaj)
- Torá · Mañana
Parashá de la semana
La parashá de la semana (por lo general Tzav)
- Haftará · Mañana
Malaquías 3:4–24
«Será grata al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén»
¿Por qué esta lectura? La haftará termina con la promesa de que el profeta Elías vendrá «antes que venga el día grande y terrible del Señor» (Malaquías 3:23), y la palabra «grande» encaja con el día. Pésaj es el tiempo en que se espera a Elías (la copa de Elías), y el profeta promete una redención final como la primera.